Previo a la COP28 que se realizará el próximo 30 de noviembre en Dubái, la doctora María Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud, dio un importante mensaje sobre la situación del planeta y el futuro de la salud humana, lo cual debe ser un tema primordial en la próxima conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En entrevista con ONU Noticias, Neira confirmó lo dicho por la Organización Meteorológica Mundial, la cual afirma que la crisis climática amenaza con revertir los avances en materia de salud, pues se verán más enfermedades infecciosas transmitidas por vectores que están encontrando las condiciones climatológicas perfectas para reproducirse.
“Estamos viendo situaciones de falta de acceso al agua potable, de dificultad para cultivar y por lo tanto de tener una nutrición debido a los fenómenos meteorológicos extremos y desplazamientos de población”, afirmó la doctora.

Ante esta situación agregó que las catástrofes que tienen que ver con los fenómenos meteorológicos -las cuales se ven cada vez con más frecuencia- afectan sobre todo a las poblaciones más vulnerables.
Por ello llevará ante los líderes mundiales que acudirán a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023 (COP28) el mensaje de “cómo ya el cambio climático está afectando a nuestra salud, pues la crisis climática es una crisis de salud enorme y nuestros sistemas sanitarios tienen que absorber unos problemas enormes para los cuales no estaban preparados”.
Medidas urgentes para contrarrestar el cambio climático
De acuerdo con el portal de noticias de la ONU, las temperaturas mundiales se disparan y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) alcanzan niveles sin precedentes mientras ninguno de los países del G20 está reduciendo las emisiones a un ritmo coherente. Por ello, más que nunca, es necesaria una acción climática drástica para alejar al mundo de un cambio climático galopante y alinearlo con los objetivos del Acuerdo de París.
El Informe sobre el desfase en las emisiones en 2023, publicado el lunes por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), transmite un mensaje claro: a menos que los países intensifiquen la acción por el clima y cumplan más de lo prometido en sus compromisos para 2030, el mundo se encamina hacia un aumento de la temperatura de entre 2.5 °C y 2.9 °C por encima de los niveles preindustriales.
Según la agencia, para volver a la senda de los 2° centígrados de aumento de la temperatura por encima de los niveles preindustriales, las emisiones deben reducirse al menos un 28% en comparación con los escenarios actuales. Para situarse dentro del límite de 1.5°C será necesario un recorte del 42%.
La advertencia es grave: si nada cambia, en 2030 las emisiones serán 22 gigatoneladas superiores a lo que permitiría el límite de 1.5 °C, aproximadamente el total de las emisiones anuales actuales de Estados Unidos, China y la Unión Europea (UE) juntas.
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